martes, 30 de diciembre de 2014

Cuando el odio solo genera más odio

El odio engendra algo llamado fuerza, esa fuerza bien o mal encaminada es un poder devastador pero a eso no va esto, va a otro camino, el odio genera más odio eso es real, pero la pregunta real, es que cura el odio, recapitulando una persona que desea pelear es una persona que le hace falta atención o no se siente bien con el mismo,, si bien existe la chica que lastima otras por ser más bella, el factor fundamental de todo es el odio,  pero es una palabra muy pequeña con un significado devastador, si bien dicen que la cura del fuego es el agua, la cura del odio no es el amor, eso es total, si uno detesta una persona y esa persona va a abrazarlo a uno  lo recibe con un empujón, es bastante lógico no querer tenerlo cerca, uno no está bien con eso, siguiendo el hilo el odio no se cura ni con amor, ni con nada de esa línea, se cura sencillamente con soledad, si, soledad, y no es por dar una palabra al azar, cuando uno está solo, totalmente solo, no hay a quien odiar si no a uno mismo, uno puede llegar a odiarse tan profundamente al punto de lastimarse, pero así funciona la soledad, le muestra a uno lo insignificante que es, luego lo toma y lo transforma para ver quien realmente es, la soledad hace grande a la gente, no la soledad vacía que se siento cuando uno está con gente y lo rechazan, si no esa soledad que uno interioriza, esa paz emanada de todo, esa figura blanca llena de vida que le muestra a uno todo a cambio de nada, la soledad se tomó el papel de protagonista, porque es más fuerte que es hierro, la soledad vislumbra el mundo como se desea ver, y así me gustaría comenzar el escrito real de esta noche, con este lindo párrafo que no comenzó en nada y termino en lo mismo.


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